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Los príncipes de Mónaco ¿ya no se soportan?

MONACO - JULY 27: Prince Albert II of Monaco and Princess Charlene of Monaco Las fotografías en las que se mostraba a la Princesa Charlene de Mónaco en compañía de un magnate norteamericano en un yate por el mediterráneo compartiendo miradas tiernas, sonrisas cómplices y casta tomando agua de una misma botella sin el menor protocolo de por medio sembraron las alertas de que la guapa ex nadadora sudafricana estaría llevando un desliz a su corta viuda matrimonial con Alberto de Mónaco.

Pero lo que mas llamó  la atención de periodistas europeos era lo feliz y relajada que lucía la princesa en ese entorno tan ajeno al protocolo monegasco. La sonrisa de Charlene la comenzamos a perder desde el mismo día de su matrimonio en el verano de 2011, que tan rodeado de misterio y rumores que indicaban que estaba a punto de ser una novia fugitiva porque habría descubierto una infidelidad de su prometido, estaban a la orden del día y aunque la pareja desmintió con sendas exclusivas, lo cierto es que su unión ha estado desde el principio rodeada de un misterio y un secretismo que hace este matrimonio uno de los mas extraños de las cortes europeas.

Desde la misma luna de miel donde partieron a la tierra natal de la nadadora y donde se quedaron en hoteles distintos ya indicaban que algo no estaba como debería ocurrir.  También las lagrimas de la novia el día de la boda aun se recuerdan más de dolor, frustración o impotencia que la misma felicidad que toda novia luce en el día mas especial de su vida.

Se ha hablado de contratos y cláusulas de confidencialidad y hasta el mismo compromiso de la esbelta rubia a concebir un heredero en menos de 5 años,  se ven más lejanas cuando aparecen imágenes como las de la chica con otro hombre y en actitudes tan indiscretas como comprometedoras…y más aun cuando cada vez son menos los eventos en donde la pareja principal del minúsculo principado comparten.

El ya tradicional baile de la rosa de Mónaco al ser la fiesta más importante del estado mediterráneo los vimos compartir con distancia y frialdad pero amabilidad entre ellos, pero nunca las señales que indican la felicidad de una pareja enamorada y a tan poco tiempo de matrimonio.

Él acudió en solitario a la entronización del rey de Holanda y ella a la boda de la princesa Magdalena de Suecia. Ella pasa vacaciones con amistades nuevas y él se dedica a los deportes con sus amigos del pasado…todas estas actividades lúdicas que en una pareja normal se realizan con su enamorada pareja, pero no en sus altezas serenísimas. Parejas reales que llevan aun más tiempo de casados lucen mas enamorados y cómplices en actividades oficiales y personales: Letizia y Felipe, Máxima y Guillermo y hasta los muy flemáticos y ya mayores Carlos y Camilla, se ven plenos en la compañía de sus cónyuges, entonces esto nos hace presumir que Alberto y Charlene, ¿ya no se soportan? O ¿simplemente es un matrimonio con ciertas libertades? Solo el tiempo y la capacidad de aguante de la princesa dará la ultima palabra.